El origen de Villavicencio no comenzó con la llegada de los españoles, posee una historia milenaria de ocupación indígena, que enriquece nuestra identidad cultural como metenses.
Pasado precolombino y ancestral
Existen evidencias arqueológicas de ocupación humana de hace más de 8.000 años en zonas aledañas, como Acacías y Paratebueno. El territorio fue habitado por una gran diversidad de comunidades, aunque se les ha rotulado a todos como guayupes, las investigaciones sugieren la presencia de otros grupos humanos.
San Bartolomé de Apiay
Existió un poblado denominado San Bartolomé de Apiay gestado hacia 1696, dirigido por la familia Flórez de Acuña, asociados al gobierno nacional. Tenían a su cargo varios grupos indígenas. En 1740 los jesuitas compraron las tierras, constituyéndose la hacienda Apiay, polo de comercio regional.
El surgimiento de Gramalote
Gramalote -Hoy Villavicencio- surgió con un poblamiento espontáneo a orillas del caño Gramalote, ya que no hubo una «fundación» formal en los términos coloniales clásicos. La gente se asentó debido a la saca de ganado hacia Bogotá, convirtiéndose en punto de encuentro para llaneros y personas del oriente de Cundinamarca.
Aunque se promueve el 6 de abril de 1840 como fecha de «fundación», la historiadora Nancy Leonor Espinel Riveros señala que para ese entonces ya existía la población de hecho, dándole más valor al proceso de poblamiento que a una fecha específica.
Elevación a distrito parroquial
Gramalote fue elevado por acto administrativo a distrito parroquial de Villavicencio el 21 de octubre de 1850, siendo la fecha jurídica más válida para conmemorar la efeméride de la ciudad.
En Villavicencio se mezclan raíces indígena, negra, española, morisca, cundiboyacense y llanera, consolidándose gracias a su ubicación estratégica como puerta de entrada a los Llanos.
** Breve reseña del texto Antes de Villavicencio, del periodista Edgar Alfonso Aroca Campo.


