Más caimanes llaneros a los ríos de la Orinoquia

Después de dos años con las liberaciones suspendidas, 17 caimanes llaneros regresaron al medio natural en Casanare, en una señal de reactivación del programa nacional que busca evitar la desaparición de una de las especies más amenazadas de la Orinoquia.

La liberación se realizó en el Bioparque Wisirare, en Orocué, Casanare, en medio de un acuerdo entre el Ministerio de Ambiente, autoridades ambientales, universidades, institutos de investigación y organizaciones de conservación para fortalecer las acciones destinadas a recuperar la especie.

El caimán llanero que también es conocido como cocodrilo del Orinoco y cuyo nombre científico es crocodylus intermedius, se encuentra en peligro crítico de extinción. Sus poblaciones han sufrido cacería comercial, transformación de los hábitats, la alteración de los lugares de anidación, entre otros.

El nuevo compromiso busca reactivar las liberaciones, fortalecer el monitoreo y garantizar el bienestar de los ejemplares, además de actualizar el Programa Nacional para la Conservación del Caimán Llanero (Procaimán), con mayor participación de las comunidades y estrategias de conservación.

La suspensión de las liberaciones desde 2024 estuvo relacionada con dificultades de coordinación entre las instituciones encargadas de definir nuevos lugares para la reintroducción. Antes de esa pausa, entre 2010 y 2024, Procaimán había permitido liberar 217 ejemplares en el medio natural.

El reto ahora va más allá de criar y liberar animales, porque el objetivo es que los ejemplares puedan sobrevivir, reproducirse y contribuir a recuperar poblaciones silvestres capaces de mantenerse por sí mismas en los ríos y humedales de la Orinoquia.

Este nuevo impulso llega después de que el bienestar de ejemplares en cautivero generó preocupación; recordemos que en el Meta más de 170 caimanes en el Parque Merecure, la Universidad de los Llanos y el centro de investigación Roberto Franco, estaban sin el suministro regular de alimentos.

Esta situación llevó a la corporación Cormacarena y a la Procuraduría a exigir medidas de cumplimiento y atención inmediata, por eso esta nueva etapa plantea  un desafío doble para la conservación, como atenderlos adecuadamente, y conseguir que más puedan regresar a los ecosistemas donde habitaron.

La meta definitiva no será simplemente contar cuántos caimanes son liberados, sino lograr que vuelvan a existir poblaciones silvestres estables en sus ríos y humedales.

El ministro de Ambiente Fabio Arjona Hincapié.

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Edgar Alfonso Aroca Campo

Periodista

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